Cuando hablamos de la gestión de aguas pluviales en edificaciones, muchos piensan solo en solucionar un problema cuando ya ha ocurrido: goteras, filtraciones en fachadas o inundaciones en sótanos. Sin embargo, existen normativas y responsabilidades claras que regulan cómo deben gestionarse canalones y bajantes, y no cumplirlas puede traer consecuencias que van más allá de un simple disgusto estético o un aumento de humedad en las paredes.
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Toggle¿Qué son los canalones y bajantes?
Los canalones y bajantes son sistemas de recogida y evacuación de aguas pluviales instalados en los edificios. Su función principal es conducir el agua de lluvia desde el tejado o cubierta hasta el sistema de drenaje o alcantarillado, evitando así que el agua caiga directamente sobre fachadas, aceras o zonas sensibles del edificio. La diferencia entre ambos es que los canalones son los conductos horizontales que se colocan en los bordes del tejado y recogen el agua cuando llueve. Las bajantes son los tubos verticales que llevan esa agua desde los canalones hasta el suelo o el sistema de evacuación correspondiente.
Ambos elementos son esenciales para proteger la estructura del edificio frente a humedades, filtraciones, grietas o erosiones. Además, su mantenimiento y limpieza periódica es clave para garantizar que funcionen correctamente y evitar problemas en épocas de lluvias intensas.
En definitiva, son mucho más que simples tubos: son una parte fundamental de cualquier sistema constructivo bien diseñado y mantenido.
Normativa en canalones y bajantes
Una norma fundamental: el CTE
A nivel nacional, el Código Técnico de la Edificación (CTE) establece en su Documento Básico HS5 que cualquier sistema de evacuación (incluyendo aguas pluviales, canalones y bajantes) debe diseñarse, construirse y mantenerse de tal forma que facilite la correcta evacuación del agua desde las cubiertas hasta el alcantarillado o la zona de drenaje prevista. Esto no solo garantiza que la lluvia no dañe la estructura del edificio, sino que también protege las zonas comunes y privativas frente a filtraciones y humedades indeseadas. El cumplimiento de estas exigencias no es opcional en construcciones nuevas o rehabilitaciones importantes: forma parte del sistema normativo que asegura seguridad, durabilidad y confort en los edificios españoles.
Código Civil y Ley de Propiedad Horizontal
Además de la normativa técnica, el Código Civil y la Ley de Propiedad Horizontal establecen principios básicos sobre la evacuación de aguas pluviales. Cada propietario, o en su caso, la comunidad de propietarios, está obligado a evitar que el agua de lluvia caiga sobre otra propiedad o genere daños a terceros. Es decir, no basta con tener canalones instalados: estos deben funcionar correctamente y conducir el agua a puntos autorizados (como el alcantarillado municipal o drenajes internos), evitando el vertido incontrolado que cause erosión, filtraciones o deterioro de pavimentos y elementos constructivos.
Normativa local
En muchos municipios, la normativa local también regula de forma más específica la instalación y mantenimiento de bajantes y canalones, estableciendo desde dimensiones mínimas hasta disposiciones sobre los puntos de descarga del agua pluvial. Por ejemplo, está prohibido que el agua de lluvia caiga directamente sobre aceras o propiedades colindantes, algo que afecta directamente al día a día de comunidades y propietarios. Consultar la ordenanza del ayuntamiento correspondiente es, por tanto, un paso importante antes de realizar una instalación o una modificación.
¿Cuál es el papel de las comunidades de propietarios?
Las comunidades de propietarios también tienen un papel clave en este aspecto: tanto los canalones como las bajantes se consideran elementos comunes del edificio, y es responsabilidad de la comunidad velar por su correcto mantenimiento. Si la falta de limpieza o reparación de estos conductos provoca humedades en fachadas o propiedades interiores, la comunidad puede ser legalmente responsable de los daños.
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Aquí es donde entra la experiencia técnica de Getesan en Albacete y provincia. Contar con profesionales especializados que no solo realizan limpiezas profundas de canalones y bajantes, sino también revisiones técnicas y mantenimiento periódico, no solo cumple con las obligaciones legales, sino que también protege la inversión en la propiedad. Un sistema de canalones obstruido puede parecer insignificante… hasta que una lluvia fuerte lo convierte en un problema de filtraciones graves. Y eso es algo que no solo afecta al confort, sino a la estructura del inmueble.
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Porque un canalón bien mantenido no es solo una instalación funcional… es una garantía de tranquilidad durante años.

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