Cómo encontrar arquetas ocultas

5/5 - (1 voto)

Hablemos de arquetas ocultas…Hay problemas que parecen menores hasta que dejan de serlo. Un desagüe que traga lento, un olor desagradable que aparece de forma intermitente o un atasco que vuelve una y otra vez suelen tener un origen común: una arqueta que nadie sabe dónde está o una tubería que lleva años sin revisarse. El verdadero problema es que muchas arquetas quedan ocultas con el paso del tiempo, y cuando se necesitan, localizarlas se convierte en una pequeña odisea.

En viviendas antiguas, patios reformados, jardines que han ido creciendo o locales comerciales que han cambiado varias veces de uso, no es raro que las arquetas hayan quedado enterradas bajo soleras, baldosas o capas de hormigón. Nadie las tapa pensando que serán necesarias, pero el día que hay que acceder a ellas, no saber dónde están supone perder tiempo, dinero y, muchas veces, romper más de lo necesario.

Desde Getesan te contamos como se encuentran arquetas ocultas y cómo trabajamos para lograrlo.

Por qué desaparecen las arquetas y qué problemas generan

Las arquetas no desaparecen por arte de magia. Normalmente quedan ocultas tras una reforma, una pavimentación nueva o una obra menor en la que se prioriza la estética o la comodidad inmediata. En otros casos, simplemente se cubren con tierra en jardines o patios y con los años se pierde toda referencia visual.

El inconveniente llega cuando aparece un atasco serio o una avería. Sin acceso directo al punto de registro, cualquier intervención se vuelve imprecisa. Se limpia “a ciegas”, se prueban soluciones parciales o se rompe suelo sin saber exactamente dónde actuar. Esto no solo encarece la reparación, sino que en muchos casos no soluciona el problema de raíz.

Cómo se pueden localizar arquetas ocultas sin levantar todo el suelo

Durante años, encontrar una arqueta enterrada implicaba picar y probar. Hoy, por suerte, existen métodos mucho más eficaces y limpios. El más fiable es la inspección interior de la tubería mediante cámaras de TV específicas para saneamiento. Estas cámaras se introducen por un punto accesible del sistema, como una bajante o un registro visible, y permiten ver en tiempo real el estado del interior de la conducción.

Además de detectar atascos, roturas o acumulaciones de residuos, este sistema permite seguir el recorrido exacto de la tubería. Cuando la cámara incorpora una sonda localizadora, el técnico puede marcar desde el exterior el punto exacto donde se encuentra una arqueta, un cambio de dirección o una avería, incluso indicando la profundidad aproximada. De este modo, se actúa justo donde hace falta, sin obras innecesarias.

Este tipo de inspección es especialmente útil en viviendas donde no se sabe por dónde discurre el saneamiento, en comunidades de vecinos con problemas recurrentes o en negocios donde cada día cerrado supone una pérdida económica.

La importancia de inspeccionar las tuberías antes de que haya una avería grave

Uno de los errores más habituales es pensar que las tuberías solo se revisan cuando fallan. En realidad, muchas incidencias se pueden detectar con antelación si se hace una inspección preventiva. Grietas en las paredes del tubo, juntas desplazadas, raíces que empiezan a introducirse o pendientes mal ejecutadas no suelen provocar un atasco inmediato, pero sí son una fuente constante de problemas a medio plazo.

La inspección con cámara permite ver exactamente qué está ocurriendo dentro de la tubería, sin suposiciones. En lugar de limitarse a desatascar una y otra vez, se puede decidir si basta con una limpieza profesional, si conviene reparar un tramo concreto o si existe un defecto estructural que tarde o temprano dará problemas mayores.

En zonas como Albacete, donde conviven edificios antiguos con construcciones más recientes, este tipo de diagnóstico es clave. Muchas redes de saneamiento tienen décadas de antigüedad y han sufrido reformas parciales que no siempre se ejecutaron correctamente.

Mantenimiento de tuberías: lo que realmente funciona

El mantenimiento del saneamiento no tiene que ser constante ni invasivo, pero sí coherente. En viviendas particulares, basta con evitar hábitos que generan problemas a largo plazo, como verter aceites por el fregadero o usar el inodoro como papelera. En locales de hostelería, donde las grasas son inevitables, sí resulta recomendable establecer revisiones periódicas de las líneas más críticas.

Cuando los atascos se repiten o aparecen olores sin causa aparente, insistir en soluciones rápidas suele ser contraproducente. En estos casos, una inspección técnica aporta claridad y evita gastar dinero en acciones que no atacan el origen del problema.

¿Cómo trabaja Getesan en este sentido?

Empresas especializadas como Getesan trabajan precisamente con esta filosofía. Antes de romper, limpiar o sustituir, se analiza el estado real de la red mediante inspección de tuberías con cámara. Esto permite localizar arquetas ocultas, identificar puntos conflictivos y plantear una solución ajustada a cada caso.

Este enfoque no solo reduce el impacto de la intervención, sino que aporta tranquilidad al cliente. Saber exactamente qué ocurre bajo el suelo elimina la incertidumbre y permite tomar decisiones informadas, tanto en una vivienda particular como en una comunidad o una empresa.

Cuando merece la pena revisar tu red de saneamiento

Hay situaciones en las que una inspección no es una opción, sino una inversión inteligente. Comprar una vivienda antigua, reformar un patio, sufrir atascos repetidos o detectar malos olores persistentes son señales claras de que algo no funciona como debería. También lo es no saber dónde están las arquetas o sospechar que alguna quedó enterrada tras una obra.

En todos esos casos, localizar las arquetas ocultas y comprobar el estado de las tuberías evita problemas mayores y, sobre todo, actuaciones innecesarias.

Si necesitas un servicio profesional de inspección y mantenimiento de tuberías en Albacete, contar con especialistas que trabajen con medios técnicos adecuados marca la diferencia entre una solución provisional y un problema resuelto de verdad. Ver primero lo que ocurre bajo el suelo sigue siendo la forma más eficaz de evitar sorpresas desagradables.

Más entradas